Crisis previsional a escala mundial (2)

El logro de una pensión digna y sostenible es tan importante para los dominicanos, que el análisis del tema debe mantenerse al margen del fanatismo, evaluando objetivamente el impacto financiero de los cambios demográficos y de los grandes avances tecnológicos 

El equilibrio es la condición esencial para la sostenibilidad, especialmente cuando se trata de proyectos de largo plazo. En los resultados y la sostenibilidad de los sistemas de pensión influyen diversos factores endógenos y exógenos (salario, desempleo, informalidad, tasa de interés, inflación, entre otros).

Pero, su característica y funcionamiento dependen de los factores internos, porque son los únicos que el sistema de seguridad social puede definir y controlar. Si los internos no garantizan el equilibrio financiero, mucho menos los externos, cuyo accionar no responde a las necesidades previsionales.

El equilibrio interno de cualquier plan de retiro depende de cuatro variables: 1) el porcentaje de cotización de los trabajadores activos; 2) los años mínimos de aportes para calificar para una pensión plena; 3) el porcentaje para calcular el monto de la pensión; y 4) los años promedio de disfrute de la pensión del titular y de su sobreviviente.

Porcentaje de Aporte X Años de Cotización = Porcentaje de Pensión X Años Pensionados

Esta fórmula indica que, para garantizar una pensión digna y sostenible, es imprescindible asegurar una correspondencia: 1) entre los años de cotización y los años de pensión; y 2) entre el porcentaje de aporte y el porcentaje de la pensión (tasa de reemplazo).

El desequilibrio se origina porque, mientras los tres primeros factores son fijos y están determinados por ley, el cuarto (los años de vida y de disfrute de la pensión), se incrementa incesantemente, fruto de las transformaciones tecnológicas, sociales y demográficas.

Esta rigidez y falta de correspondencia genera una brecha creciente entre los aportes y las prestaciones otorgadas, lo cual conduce al rápido agotamiento del fondo para el retiro, obligando a utilizar los aportes de los trabajadores activos, y más adelante, a depender de subsidios fiscales.

La falta de correspondencia afecta al reparto y a la capitalización

¿Por qué el fondo de pensión se agota, quedándose sin recursos para continuar pagando las pensiones prometidas? El caso dominicano indica que, dado que el aporte para el retiro es el 8% del salario anual, para recibir un año completo de una pensión del 80%, es preciso cotizar durante 10 años. Un desequilibrio evidente.

Cierto que, en la primera etapa del modelo el fondo acumulado se invierte y genera intereses, agregando dos o tres años de pensión. Pero cuando el sistema se torna adulto, se consumen las reservas, y los intereses disminuyen hasta desaparecer. Esa fue la experiencia del IDSS y es lo que ocurre ahora con las pensiones que administra Hacienda, entre otras.

Esta tendencia al desequilibrio es independiente de la naturaleza del sistema previsional, por lo que afecta, por igual, a los planes de reparto público y a los modelos de capitalización individual, aunque con matices distintos según su propia naturaleza.

El pecado original de ambos sistemas es que su diseño no garantiza la necesaria correspondencia entre el porcentaje de aporte y de pensión; y tampoco, entre los años de aporte y los de retiro. Ciertamente, restablecer el equilibrio tiene un costo político.

El aumento sostenido de la esperanza de vida demuestra que ya no es posible garantizar pensiones dignas, prematuras y sostenibles, aportando sólo los ingresos sobrantes y marginales. Que es necesario rediseñar los sistemas ya que el envejecimiento continuará su agitado curso, elevando su costo y erosionando los actuales sistemas previsionales. ADS/254/13/09/2018

PD: Bien hecho por el CNSS al ratificar la resolución de la SISALRIL sobre el carácter integral de la atención médica por parte de las ARS.

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