Una falta de ética médica muy costosa

La industria farmacéutica paga con viajes, congresos y resorts a los médicos especialistas por la prescripción de los medicamentes e insumos más costosos, faltando a la ética profesional, defraudando la confianza de sus pacientes y encareciendo el costo de la atención médica

Utilizar medicinas genéricas de calidad y elevar a 12,000 el límite per cápita anual de los medicamentos

Eso lo sabían hasta los chinos de Bonao, pero ahora lo confirma un estudio del Dr. Ricardo Elías Melgen, especialista en pediatría de la UASD, y neumólogo investigador del Centro Nacional de Investigación en Salud Materno Infantil Dr. Hugo Mendoza (CENISMI).

Según dicho estudio publicado por INTEC, de 77 encuestados, 55.8% recibe una vez a la semana al visitador médico, un intermediario tan importante que desde que llega lo hacen pasar antes que el paciente en turno.

La industria farmacéutica crea una estrecha y delicada relación con los profesionales de la salud que puede llevar, de uno y otro extremo, a conflictos de interés, en el que el perjudicado final puede ser el paciente, expone el investigador.

El 49.4% refirió que al menos cinco veces al año le llega algún obsequio del visitador, o una invitación para cubrirle el costo de un viaje y la inscripción a algún evento y el 48.1% participó en un acto social patrocinado por la empresa. Un 20.8 % reconoce que los regalos/propuestas influyen en la prescripción de los medicamentos y un 45.4% considera adecuado aceptar el pago de eventos.

Grandes diferencias de precios en medicinas de igual principio activo. El candesartán es un medicamento para controlar la presión arterial. Una caja de 30 pastillas de 16 Mg  cuesta 1,651 si es de la casa Sued, y sólo 925 de Feltrex, un 44% menos.

Comencé comprando otros más caros, prescrito por el médico para lucrarse, pero luego mi médico primario me recetó otro de igual efecto de un laboratorio reconocido, a una cuarta parte del costo. Una de las ventajas de la atención primaria es que los médicos de familias no deciden en función del lucro y protegen a los afiliados.

Mi médico me recomendó Ciriax 500 un antibiótico con un precio de 1,095, pero el Siprobati solo cuesta 700,  un 36% menor. Otro desperdicio es que las farmacias sólo te venden la caja completa con 10 pastillas y el médico me dijo que solo consumiera 5, de modo que tuve que comprar el doble, lucrándose doblemente el médico y el laboratorio.   

Prescripción de medicinas no cubiertas por la seguridad social.  Dado que la mayoría de los médicos reciben prebendas de los laboratorios, muchos especialistas insisten en  recetar medicinas costosas, que no están en el catálogo de medicamentos aprobado, obligando al paciente a comprarlas, empobreciéndolo e indisponiéndolo contra la ARS.

Grandes alzas de precio en las medicinas de marca. Según ProConsumidor los fármacos de genéricos sufrieron leves variaciones de precios y en algunos casos, no han experimentado alzas, mientras que casi todos los de marcas comerciales incrementaron sus costos entre enero y septiembre del 2020.

ProConsumidor reportó un aumento de 2,084 la caja de 30 tabletas del antibacteriano Ciproxina de 500 mg., un 27%, mientras las pastillas contra la hipertensión Norvasc de 10 mg., pasaron de 4,779 a 5,130, y el spray nasal Furonasal para adultos, subió de 1,512 a 1,664, con un incremento neto de 152.

Un gran negocio tanto de los médicos como de los funcionarios públicos. Los grandes laboratorios constituyen un poder mundial y su presión no se limita a los médicos. Incluye a los funcionarios que aprueban los medicamentos y a quienes los compran para los hospitales.

Cuando fui asesor técnico el IDSS tenía 22 analgésicos similares, comprados a distintos laboratorios cada uno de los cuales gratificaba generosamente a los médicos y encargados de compras. Esta dispersión impedía aprovechar la economía de escala para reducir el costo del Seguro Social.   

Esta falta de ética, el tráfico de influencia y la corrupción en la compra de medicamentos representa un costo multimillonario para los afiliados en forma de gasto de bolsillo y de copago. Por tal razón, la Fundación Seguridad Social para todos (FSSP) propuso a la Comisión Bicameral: 1) utilizar medicinas genéricas de calidad; y 2) elevar a 12,000 el límite per cápita anual de las medicinas. ADS/396/29/07/2021

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