Una sustitución arbitraria

¿Qué sentido tiene llamar a concurso para el puesto de director de hospital, si después el ganador puede ser sustituido sin evaluación ni justificación, alegando que los puestos públicos son temporales?

Llama la atención el caso del doctor Raúl Fontana Sánchez, destituido recientemente como director del Hospital Municipal de Mata Hambre, aquí en el Distrito Nacional, a pesar de haber ganado un concurso para esa posición, y sin que las autoridades hayan realizado una evaluación previa de su desempeño.

Sorprendido, al preguntarle a la directora del Servicio Nacional de Salud Metropolitano la razón de esta decisión, la doctora Mirna Front-Frías le respondió “que los puestos públicos son temporales y que las sustituciones no se hacen necesariamente porque el funcionario haya cometido ninguna falta”. Así como usted lo lee y lo oye.

En verdad, en mis 35 años involucrado directamente en la seguridad social y en el sector salud, no recuerdo la última vez que escuché un argumento tan injusto y autoritario, de que aun los puestos públicos ganados por concurso son temporales y la remoción no requiere de una decisión basada en una evaluación debidamente documentada.    

No conozco al doctor Fontana Sánchez, ni tampoco a la doctora Font-Frías. Pero me imagino la situación inexplicable, incómoda e indignante del primero cuando se preguntó, “que le digo a mi familia cuando llegue tras haber sido suspendido de mi puesto, sin haber cometido ninguna falta y sin recibir una explicación”. Quizás esa expresión pública obligó a un frío reconocimiento a su “dedicación y esfuerzo”.

Si el doctor Fontana Sánchez ganó ese puesto por concurso, se supone que fue el mejor calificado entre los participantes. Si además se reconoce su dedicación y esfuerzo, ¿cómo se explica que lo reemplacen sin evaluación ni justificación por una doctora sin previo concurso? Algo huele mal.  

Entonces uno se pregunta, ¿cuál es el derecho y la seguridad que tienen los médicos que ocupan posiciones por concurso? ¿Para qué perder tiempo realizando un concurso, si el ganador no tiene ninguna seguridad y puede ser desplazado en cualquier momento, por una persona que no se sometió a concurso y que fue designada de dedo?

Métodos trujillistas y balagueristas

¿Cómo es posible que todavía, se sigan cometiendo desconsideraciones y atropellos, propios de dictaduras y autoritarismos superados? ¿Por qué no se respetan las leyes y los reglamentos vigentes, ni mucho menos la dignidad humana? Reitero que no conozco a la víctima de esta humillación, pero no me hace falta para defender su derecho.

No me imagino a Chanel Rosa dando una orden así, no sólo por su contenido sino, además, por la forma prepotente y desconsiderada con el debido respeto que merece toda persona, y en particular un profesional de la salud. No sé cuál será la reacción del Ministerio de Administración y Personal a la luz de la política de profesionalización de los servidores públicos, ni tampoco del Colegio Médico Dominicano (CMD).

Además de su componente humano, este caso, quizás como muchos otros que no trascienden a la opinión pública, reviste un interés desde el punto de vista de la eficiencia, la dedicación y el desempeño en la prestación de los servicios de salud a la población más pobre. ¿Cómo puede un director de un hospital trabajar con dedicación y entusiasmo, y comprometerse a introducir mayor disciplina y cambios para mejorar la calidad de la atención, si en cualquier momento puede ser removido de su puesto, sin evaluación ni previo aviso?

¿En qué ayudan estas prácticas a mejorar la imagen institucional y la confianza de los ciudadanos en la calidad y oportunidad de la atención médica, y en los planes anunciados para reducir la mortalidad materno infantil? ¿Cuándo vamos a abandonar la politiquería para fomentar la dedicación y el desempaño? ADS/320/23/01/2020  

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